Tras el sueño de la princesa ….breve adelanto 

 “Yamileth crece rodeada del amor de sus padres y ajena a un secreto familiar conocido por todos menos por ella. Su vida cambia el día en que deciden ingresarla en un internado para niños de buenas familias. Allí hará grandes amigos  y se enfrentará a nuevos retos que la ayudaran a madurar.

 Un bosque lleno de lugares maravillosos a los que huir de las reglas,un lobo como fiel amigo y una amistad que atravesará barreras raciales o sociales. Cuando todo parece venirse abajo siempre quedaran los sueños y los grandes amigos”.

Está es la sinopsis de “Tras el sueño de la princesa” mi primer libro infantil escrito con el corazón y dedicado a mis sobrinas. A pasado mucho tiempo desde que lo termine de escribir hasta que me he llenado de valor para dar el paso de autopublicarlo de forma independiente muchos conocéis bien de cerca los desafíos que esto con lleva y los miedos que pueden arrastrarnonos pero el esfuerzo vale la pena.

Espero de corazón que mi libro guste tanto a pequeños como grandes. Es una historia sencilla sobre el valor de la amistad y la importancia de nunca perder la Esperanza.

En diciembre verá la luz, pero mientras os dejo con un breve adelanto del primer capitulo.

 

El comienzo:

    Érase una vez en un país muy lejano, en lo más profundo de la mágica Arabia, vivía un rico sultán cuyo más preciado tesoro era su hermosa hija Alima. Ella era su alegría y su vida, pues era la única hija que había podido tener antes de que su amada esposa muriera, cuando Alima sólo contaba con once años. Desde entonces el sultán nunca se había separado ni un solo momento. El mismo supervisaba su educación, jugaba con ella y era la última persona a la que su hija veía antes de dormir.

   Pero los años pasaron y la princesa, que fue creciendo en belleza y sabiduría, se acercaba a la edad en la que tendría que elegir a un marido capaz de gobernar el país cuando el sultán faltara. Aquella idea atormentaba a Alima; aún le quedaban muchas cosas por conocer y además no le gustaba que otros tuvieran el derecho de elegir cuales serían los candidatos perfectos para la boda. Pero a la princesa se le ocurrió una idea. Le dijo a su padre que antes de casarse quería conocer mejor otras culturas, otros países, para poder servir con más sabiduría a su pueblo. La idea no entusiasmó al sultán, que tendría que separarse de su amada hija, pero dado que la razón que le dio fue la de poder servir mejor a su pueblo, aceptó su petición de retrasar la ceremonia de su compromiso para viajar durante un año por todo el mundo.

   De esta manera la princesa Alima viajó por todo el mundo atesorando en su mente y corazón todo lo que iba conociendo. Aprendió muchos idiomas e hizo grandes amigos. Su padre la iba a visitar cada vez que podía y ella le contaba con gran entusiasmo todo lo que había aprendido y descubierto. Pasó de esta manera el tiempo y el plazo para que Alima regresara a su país a cumplir con sus obligaciones estaba a punto de acabar, pero la princesa le tenía preparada una sorpresa a su padre para cuando este regresara  por ella.

   El sultán encontró ese día a su hija especialmente radiante. Ella lo hizo pasar y lo acomodó en el diván, preparándolo para la noticia.

    —¡Papá, soy tan feliz! —dijo Alima abrazando al sorprendido sultán, quien por un segundo pensó que aquel gesto se debía a su regreso a casa— ¡Ya he encontrado a mi futuro marido! He querido contártelo muchas veces pero quería estar segura. Estoy convencida que te gustará porque es gentil, dulce, cariñoso y educado, más de lo que nunca habría soñado, ¡y lo amo tanto que me dan ganas de gritar de alegría!

   —¿Pero cómo ha sido? ¿Dónde lo conociste?

   —Es algo largo de contar, pero esta noche después de que él hable con su familia, vendrá a pedirte mi mano personalmente y entonces lo conocerás.

   —No sabía que hubiera por estas tierras otra familia árabe de visita.

   —Oh, no papá, no es árabe. El es de aquí, es el hijo mayor del rey Enrique.

   —¿Qué? —gritó con incredulidad el sultán mientras se levantaba furioso de su asiento— ¡Nunca! ¿Me oyes? ¡Nunca te casarás con él! Estás loca si piensas que aceptaré a un príncipe extranjero para ocupar mi lugar en el trono, y además en nuestro país tampoco lo querrán.

   —No me importa lo que ellos quieran. Yo sólo quería que mi padre se alegrara por mí y por mi felicidad.

   —Olvídate, ¿me oyes?, nunca me alegraré por tu falta de responsabilidad hacia tus obligaciones. Tu prioridad es tu país y lo que a él le conviene.

   —¿Cómo eres tan injusto? Antepones tu país a tu hija. Es mi felicidad, papá, por favor, entiéndelo.

   La princesa se arrodilló llorando a los pies del sultán, pero su corazón no se ablandó.

   —Tú eliges: o te olvidas de esta locura y vuelves conmigo, o te quedas y te olvidas de que tienes un padre para siempre.

   Con estas palabras el sultán puso fin a la conversación y se marchó hacia sus aposentos dejando a la desconsolada Alima llena de lágrimas.

   Desgraciadamente, el príncipe Enrique no tuvo mejor suerte. El rey nunca admitiría a una princesa árabe en su reino, así que amenazó al príncipe con quitarle su derecho al trono y echarlo de la familia si seguía con sus planes de boda. ¿Qué harían ahora? Enrique mando una nota citando a Alima en un lugar secreto… aquella misma noche tendrían que tomar una decisión que cambiaría sus vidas para siempre. Ambos se preocupaban mucho por sus familias, pero su amor era demasiado profundo como para poder separarse, así que no vieron más alternativa que la de enfrentarse a sus familias y aceptar de la mejor manera los problemas que su decisión les traería. Cada uno fue expulsado de su hogar y desheredado de la familia. Para el rey Enrique su hijo había muerto, y el sultán volvió con el corazón roto a su país, pero era tan orgulloso que no quiso siquiera despedirse de la que, hasta ahora, había sido su mayor alegría, su amada Alima.

   Por otro lado, Enrique y Alima se casaron enseguida y, con la ayuda de un amigo del príncipe, pudieron mudarse a otra parte del país donde poder vivir tranquilos.

   Pasó el tiempo y Alima dio a luz a una preciosa niña. Su piel era tostada, como si los rayos del sol la hubieran acariciado suavemente, sus ojos de un negro profundo y abiertos de par en par observaban todo lo que le rodeaba. Era el bebé más despierto que hasta ahora había nacido. Su redonda cabecita estaba plagada de suave cabello negro en el que se vislumbraban futuros ricitos. Enrique y Alima no cabían en sí de tanta felicidad. Con su niñita en brazos todas las dificultades por las que habían tenido que pasar para casarse ya estaban olvidadas, pues ahora podían abrazar al hermoso fruto de su amor. Enrique accedió a que su esposa le pusiera a la niña el nombre de su madre, Yamileth,  que significa «Bella».

Continuara……


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10 respuestas a “Tras el sueño de la princesa ….breve adelanto 

    1. Muchas gracias me alegra muchísimo que te guste. Espero que el resto de la historia se también de tu agrado 😊 y gracias por comentar y seguirme. Un abrazo enorme

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    1. Gracias 😊 me alegra muchísimo que te guste. Si todo va bien espero tenerlo publicado en Diciembre. Avisaré cuando tenga la fecha de lanzamiento. Besos corazón

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